Sunday, August 22, 2010

Crash II

Huesos enfadados

Jueves 24 de junio de 2010, el día en que Nueva Zelanda terminó su andadura en la Copa del Mundo, eliminada pero invicta. Era el día anterior a que España jugara contra Chile. Era el día en que tenía mi última clase de baile antes de que el verano lo detuviera todo. Llegué a casa a las 2 de la tarde de mal humor; empezaba a lograr mover mi cuerpo de forma coordinada y no quería romper ese ritmo.

Me duché y me eché aceite por el cuerpo, parte de mi nueva rutina de ejercicios y de cuidar mi piel un poco más, porque sabía que tendría que ir a nadar con grupos de estudiantes en el campamento de verano donde trabajo todos los meses de julio y quería estar semi presentable en bikini. Esa misma tarde tuve clase, luego Dan y yo fuimos a cenar con amigos. Llegamos a casa justo antes de medianoche.

Siempre me ducho antes de irme a dormir y esa noche no fue una excepción (bueno, al final lo fue). Me metí en la ducha pero tuve que entrar de nuevo para coger el jabón que había usado antes ese mismo día. Salí, pisé la alfombra del baño y luego pisé el suelo y salí volando. Aterricé sobre mi espalda y me deslicé por el baño hasta el pasillo (afortunadamente la puerta estaba abierta). Ése no fue uno de mis momentos más elegantes, ni tampoco unos segundos más tarde, cuando me empezó a doler el codo y vi la sangre y comencé a retorcerme y a gritar en el suelo. Todos tenemos una imagen mental de nosotros mismos y digamos que en los instantes que siguieron a mi caída la imagen que tengo de mi misma salía bastante pixelada.

En cambio Dan era un modelo de calma y llamó a su madre, que es médico. Dan explicó qué veía: un corte profundo en mi codo derecho de un centímetro y medio de longitud, que sangraba abundantemente. No estaba seguro de si veía el hueso. Entre episodios de vómito –tengo un estómago muy delicado cuando escucho conversaciones detalladas sobre carne y sangre- doblé el codo todo lo que podía, para que Dan pudiera decirle a Carmen si podía ver el hueso.

Carmen llegó al día siguiente para mirar mi brazo y cubrir la herida adecuadamente. Dijo que debería haber ido al hospital porque mi codo necesitaba puntos, pero ahora era demasiado tarde, hay un espacio de unas seis horas para poner puntos. De todos modos, me aconsejó que fuera y me hiciera una radiografía porque había sido un golpe muy fuerte y podía tener alguna fractura. Fui después del trabajo, cuando España jugaba con Chile. Dan calculó que habría poca gente en urgencias durante el partido. Tenía razón, llegamos a las nueve y nos fuimos a las once. Mi brazo, que no estaba roto, estaba vendado desde la muñeca hasta casi la axila, en un cabestrillo. Me dijeron que no lo moviera.

La semana pasó incómoda por el calor pero rápidamente, porque trabajaba en el campamento de verano. Descubrí que la venda era muy buena para romper el hielo con mis alumnos y resultaba una fantástica ayuda social. Desconocidos se me acercaban en la calle y me preguntaban qué me había pasado. La gente me ofrecía su asiento en el autobús, camareros y dependientes eran muy amables y serviciales. Han pasado unos dos meses desde mi caída y mi herida se ha curado. Todavía me duele y no puedo apoyarme en ese brazo pero tengo ganas de que llegue el invierno, para comprobar si mi codo me ayuda a saber si va a llover o no.

Angry Bones

Thursday June 24 2010, the day New Zealand was sent home from the world cup, eliminated but unbeaten. It was the day before Spain played Chile in the world cup. It was the day I had my last dance class before summer caused everything to ground to a slow halt. I arrived home at 2pm in a foul mood; I was just starting to get the hang of moving my body in a coordinated way and didn’t want to break that rhythm.

I showered and applied body oil, part of my new routine of exercise and looking after my skin a bit more in the awareness that I was going to have to go swimming with bunches of students at the summer camp where I work every July and I wanted to look semi presentable in a bikini. Later that afternoon I had classes then Dan and I went out to dinner with friends. We arrived home just before midnight.

I always shower before going to bed and that night was no exception (well in the end it was). I got into the shower but had to get out again to replace the soap I had used up earlier in the day. I got out, stepped on the bathroom rug and stepped off again and went flying, landed on my back and went sliding out of the bathroom into the hall (luckily the door was open). Not one of my most elegant moments, nor seconds later when the pain started in my elbow and I noticed blood and I started writhing around on the floor and yelling. We all have a mental image of ourselves and let’s just say in those moments following my fall my self-image was quite pixelated.

Dan in contrast was the model of calm and phoned his mum Carmen who is a doctor. Dan explained what he saw, which was a deep cut in my right elbow about one and half cm long, bleeding freely, he wasn’t sure if he could see the bone or not. In between bouts of vomiting – I have a very delicate stomach when it comes to listening to graphic conversations about flesh and blood - I bent my arm as much as I could so Dan could tell Carmen if he could see bone. L She said I should go to the hospital, I said I didn’t want to go to the hospital, it was just a cut and went to bed, bandaged and unshowered with instructions to keep my arm straight.

Carmen came the next day to look at my arm and to dress the wound properly. She said I should have gone to the hospital because my elbow needed stitches but that it was too late to do anything about it, there is a six hour window for getting stitches, but I should go and get an x- ray because it was an extremely hard fall and I may have fractured something. I went after work, when Spain was playing Chile, Dan figured there would be very few people in emergency while the game was on. He was right, we got there at nine and left at eleven. My unfractured arm was bandaged from wrist to upper arm and in a sling with instructions not to use it.

The week passed uncomfortably hot but quickly as I was working at summer camp. I found the bandage to be a great ice – breaker with my new students and a fantastic social aid. Strangers would come up to me in the street and ask what happened. People gave me their seats in the bus, waiters and shop assistants were extremely kind and helpful. Just about two months have passed since my fall and my wound has healed, it still hurts and I can’t lean on my elbow but I am looking forward to winter to see whether or not I can predict if it is going to rain with the help of my now dodgy elbow.


3 comments:

Anonymous said...

Menuda vuelta!
Una alegría leerte de nuevo

DESDELDESVAN said...

Hola, Pippi, Bienvenida a este lado de la pantalla! Ya te echábamos de menos, sobre todo porque los últimos post estaban muy espaciados y te queríamos ver viva y dinámica. Ahora esperamos tu recuperación... No te preocupes de masiado: todo irá bien.
Un abrazo
Mariano Ibeas

Margarita said...

Pippi , gracias por volver,
gracias
eres dulce, descriptiva y agridulce y
bilingue.
Yo te echaba mucho en falta.

Margarita.